El término globo es una palabra perfecta para denominar al sujeto de habla engolada y fatua. Pillar un globo expresa sentir el vértigo de quien se enfada y se irrita solo en el contexto de una sensación de mareo y pérdida de facultades. El término reaparece para identificar una noticia falsa que se lanza al tertuliano como un globo sonda, como si el arte de la pesca consistiera en lanzar un cebo para que alguien pique. Una forma digital del globo sonda es lo que el anglicismo spam significa, un término que identifica un tipo de jamón especiado convertido en la expresión de correo basura o indeseado.

Cualquier usuario conoce bien que existen más correos orientados al fraude que mensajes informativos, hasta el punto de que una forma de delicuencia organizada, que tiene dificil respuesta social, ha venido a llamarse fishing, el arte de pescar al incauto desprevenido que creyendo veraz la información se deja engañar en estafas piramidales o en el ingente negocio de las cartas nigerianas, la versión moderna del toco-mocho y la estampita. ¿Puede un ciudadano sobreponerse a tales formas de delincuencia organizada?

De Pablo Iglesias nadie puede decir que no tenga el éxito del feo en esa lógica popular de que la suerte de la fea, la bonita la desea. Se coge un globo sólo. Se engola en sus palabras y se atranca a base de hablar a machamartillo sin dejar de respirar entre vocales para parecer mas contundente en un habla fluida. En un habla fluida hasta el atropello no parece haber fisuras de juicio. El habla verborreica del afásico de Wernicke, o del Síndrome de Williams hecho carácter político, un galimatías sin sentido a modo de mantra o lenguaje bíblico que cabe interpretar desde todas las perspectivas o creencias.

Algún argumentario político solo ha servido para inaugurar un nuevo género ideológico, el spaghetti político, un género singularmente europeo. Se impone en sociedades avanzadas y consiste básicamente en regresar al futuro. Los viajes astrales, y la transmutación de las almas forman parte del obsceno ideario de los partidos que pasan por ser de nuevo cuño. La audiencia, minuto a minuto, la única que interesa a las cadenas de televisión y a los programadores políticos se emplea para administrar a los votantes persiguiéndoles a través del correspondiente canal ideológico. Los líderes se apuntan a cualquier estrategia para evitar el zapeo.

El cinismo no es patrimonio exclusivo de una determinada religión, o de una ideología, pero cuenta en nuestra piel de toro con un amplio predicamento. La religión musulmana la ha practicado durante siglos al ignorar la conciencia individual, al prodigarse en la expresión pública de la fe, y al ignorar las nociones de culpa y responsabilidad. Las religiones cristianas la han practicado al configurar los delitos en la perspectiva del pecado, y al reconstruir el pecado desde la fe, quien cree ya está justificado. Para cualquier forma de religión, el delincuente siempre queda impune. No hay delito que no se ofrezca al perdón divino. Por esa razón existe la justicia humana. Es el tipo de fariseismo que aparece en el terrorista mártir, y el tipo de fariseismo que alimenta la farsa política en todas sus formas irracionales. No hacen mas que aparecer ejemplos clamorosos de este fariseismo, desde la Ferrusola hasta Fernández Villa, tantos y tantos delincuentes sociales que se nutren del erario público, tantos y tantos defraudadores del fisco, tantos y tantos servidores de la iglesia que predicando el celibato resultan ser delincuentes sexuales y explotan la fe del carbonero, y tantos y tantos políticos con delirios de grandeza que vendiendo humo aspiran a ser quienes lleven a todos al suicidio colectivo, todos los sectarios imitadores de Savonarola.

Tenemos por fin un caudillo increíble, Pablo Inglesias, que se postula para presidente de gobierno de un pais en desuso, en una burla de las leyes y de la razón. Hemos añadido una "n" al nombre para mostrar la incredulidad que puede suscitar en el lector la lectura de esa errata. El error contribuye a retratar el personaje. Nuestro error ortográfico es tan traicionero como el personaje, al que se le ve el plumero a cada paso político que da. Intenta subir un escalón tras otro en la escalera mecánica de la política que, siempre, siempre, es de bajada, y así el error persiste y se amplifica.

Podemos es increíble, para la doctrina de Iglesias, Inglesias es como ese forzudo de la televisión que llamaban Hulk, un súper héroe con poderes supraterrenales haciendo mella, ingletes deformes en el Estado. El solito puede con el mundo. Nadie mas necesita.

La historia del constitucionalismo refleja ese proceso social por el que las sociedades humanas han venido a imponerse a un soberano único, en el pasado frente a la monarquía absoluta, en el presente, frente al caudillismo del poder ejecutivo. El desequilibrio entre los poderes del Estado moderno es de tal magnitud que continuamente vemos en todas las sociedades humanas por complejas y desarrolladas que parezcan como en cualquier contienda entre el poder ejecutivo y el judicial y entre el poder ejecutivo y el cuerpo legislativo, siempre vence el poder ejecutivo. Puede parecer otra cosa, pero lo que distingue al poder ejecutivo frente a cualquier otro poder institucional o social es su capacidad para ejercer la violencia necesaria para imponer sus decisiones porque ostenta la capacidad coercitiva del Estado. El poder judicial y el poder legislativo son poderes retóricos que legitiman o deslegitiman el poder ejecutivo en ausencia de una capacidad coercitiva propia. Este mismo vicio ha venido en encarnarse en los propios partidos políticos.

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