La democracia puede ser, aparentemente, mas cara que otras formas de gobierno, aunque tiene la ventaja de que permite al ciudadano influir en el destino de la sociedad en la que vive. Quizás por eso, lo mas irritante para el ciudadano común es ver cómo y por qué existe una serie de políti-cos profesionales que viven de los impuestos públicos, a menudo sin mayor cualificación, que se dedican a morder la mano de los ciudadanos que les alimentan. Con toda impudicia, y con el único propósito de destruir el sistema constitucional y vulnerar las leyes. Irrita ver a que destinan los re-cursos puestos a su disposición. Llevan chupando del bote parlamentario toda una vida.

El grupo que se registra a sí mismo como grupo catalán o ERC ha tenido solo en las Cortes Gene-rales, sin contar el Senado, desde 1977, 102 diputados que han recibido una retribución, actuali-zada en euros, de mas de 300 millones de euros. Viajes en puente aéreo, viajes de AVE, pagos de kilometraje a su tierra, comidas, cenas y ágapes, más viajes en delegaciones de amigos para visitar a diputados de la duma rusa, de la asamblea chilena, dietas, alojamientos, extras por resi-dencia, por comisiones, portavocías, por presidir, pertenecer y asistir. Además cuando se han aburrido en las Cortes generales, se han pasado al Senado y cuando los tiempos tocaban a reba-to se han vuelto a refugiar en el Parlament, en el Govern, en una Consellería, o en una alcaldía. La casta política catalana ha esquimaldo los bolsillos de los contribuyentes de todo el país, sin ofi-cio, y sin beneficio para sus representados, a los que ignoran y desprecian sólo porque en el ejer-cicio de la actividad democrática no comparten sus objetivos ni aceptan sus privilegios y preben-das. Cambian las leyes a escondidas, y sortean la ley de todos con trampas presupuestarios y vo-luntarios retribuidos.

Han cobrado mordidas, han creado sistemas clientelares, han practicado el nepotismo y la endo-gamia, se han enriquecido a costa de mermar los intereses de todos los españoles en general y de los catalanes en particular. Han puesto en marcha una estrategia de placebo político, la inde-pendencia del país de nunca jamás. Venden quimeras, retornos idílicos al paraíso y justifican y esconden sus propósitos de auparse sobre las espaldas de sus conciudadanos. Neverland. Los agnósticos buscan la felicidad en este mundo, y siempre hay quienes hacen todo lo posible por destruirlo. Unos delincuentes en un país de niños indefensos que tienen por ley no tener leyes. ¿Se puede viajar a este paraíso catalán, a esta quimera de autosuficiencia de la patria en un mundo global? El sueño de Kim-Jong-Un tiene muchos rostros, y tiene muchos acólitos que viven de las migajas de los presupuestos públicos y que captan recursos a base de mordidas a funcio-narios y políticos corruptos. El gran padre de la patria, un gran estafador que salió bien librado de la Banca Catalana y que sólo tenía por horizonte robar a espuertas y confluir con sus hijos en una vasta red criminal. El imaginario colectivo está a punto de darse cuenta de la farsa, del cuento de hadas en el que un remedo de los hermanos Grimm, a la sazón, los siete enanitos Pujol, han ido tejiendo una red de intereses económicos amparándose en otro cuento mítico de las mil y una no-ches.

Esta biblioteca infantil, imaginaria, sobre la independencia, podría haber perdurado en el tiempo, pero los niños, en realidad crecen, se hacen adultos y toman conciencia sobre la naturaleza de sus decisiones caprichosas y así llegan a adultos. La sociedad catalana comienza a despertar. Los cuentos felices narrados para adormecer a la población de escasa edad política han dejado de surtir efecto, ahora hay que intentar explicar que los Reyes Magos no existen, que el coco y la bruja son construcciones narrativas para controlar el comportamiento. Los mitos de Deimos y Fo-bos, el miedo a lo español y la fobia al castellano en la particular lucha del rey de la farsa catalana, el padre de la nación catalana, Jordi Pujol, toca a su fin. Lo poco agrada, lo mucho cansa y enfa-da. El pueblo catalán en su conjunto está agotado. ¿Buscará de nuevo líderes que satisfagan esa necesidad de creer, en una recidiva del estado de privación relativa?. ¿Querrán recuperar lo que nunca tuvieron, de espaldas a la realidad y a la historia?.

Se explica que tras los sucesivos intentos de comprar voluntades, propagar la propaganda sece-sionista, se fueron dando de bruces con la realidad. Los líderes mundiales se niegan a ese delirio tremendista, a esa fábula que lleva indefectiblemente a la propia destrucción. Merkel declara: "comparto en este punto la posición del Gobierno español", Obama dijo querer "una relación con una España fuerte y unida", François Hollande, dijo que Cataluña es "una región de España", la última nota de la fundación Carter del expresidente norteamericano, subraya que "la intención del Gobierno de Cataluña de avanzar un referéndum de independencia fue compartida con el presi-dente Carter, y él explicó que ni él ni el Centro Carter podían involucrarse en este asunto", hasta el europeista Cameron que creía en la voluntad de un pueblo razonable. El inglés explicaba "Es im-portante que aquellos que quieren tomar otro camino se ajusten al imperio de la ley. Si una parte del Estado declara la secesión, ya no forma parte de la UE y tiene que empezar a hacer cola de-trás de otros países candidatos", por no citar a la portavoz comunitaria Margaritis Schinas, que declaró que "la posición de la Comisión Europea no ha cambiado" y que no hace "comentarios so-bre temas relativos al orden constitucional de los Estados miembros".

El mundo entero está contra la nación catalana, y los catalanes en su mayoria están contra la in-dependencia. Cada día más aislados los dirigentes de JxSi están buscando una solución para evi-tar ser colgados de los pies como la pareja Mussolini. Se ha filtrado que Junqueras busca salvar sus juguetes mediante un candidato autonomista para las elecciones que están a punto de convo-carse. No va a ser un plebiscito, va a ser la debacle definitiva de CIU y el comienzo del declive se-cesionista, quizás, aún puedan vender la moto de que está política ha permitido al Govern aumen-tar el autogobierno y recibir más dinero pero la política es el arte del largo plazo y el plazo se ha alargado tanto que estamos del Govern hasta las comisuras de la entrepierna. El susurro a mis oídos de los catalanes mas cultos pronto serán un griterío en contra es esta singular estafa.

Toca retirada de los padrastros de la tierra catalana. Los niños no cierran los párpados y no abren los ojos para dormir. Cataluña despierta, levántate brava sobre tus diagonales, no vayas a ser es-clava de todos tus valladares, rompe las cercas, los mapas y los prejucios, juzga lo que ganas y lo que pierdes, pierdes la nada, ganas la razón, es la historia un destino con un largo pasado, nunca puede ser comienzo de nada, nadar en la nada.

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